Los proveedores de IA tienen regulación de facto en Europa desde esta mañana; Meta es la principal ausencia

La Oficina de IA de la Comisión Europea asumió poderes formales para supervisar y multar a los proveedores de IA general este domingo. Meta es la única gran empresa occidental que se niega a adherirse al Código de Buenas Prácticas.
La Oficina de IA de la Comisión Europea asumió este domingo poderes formales de supervisión sobre los proveedores de modelos de inteligencia artificial de uso general (IAU) que operan en el mercado europeo. La autoridad incluye la facultad de intimar a empresas, realizar evaluaciones técnicas independientes de los modelos, exigir medidas de cumplimiento e imponer multas de hasta 15 millones de euros o el 3% de la facturación global anual, el monto que sea mayor. La fecha no es una sorpresa para el sector, pero su llegada pone fin al periodo en el que los mayores proveedores de modelos del mundo operaban en la UE sin supervisión vinculante.
OpenAI, Anthropic, Google DeepMind, Microsoft y Mistral figuran entre los proveedores más directamente afectados. Todos firmaron el Código de Buenas Prácticas para IAU a lo largo de 2025, lo que les garantiza una presunción de cumplimiento durante el periodo de transición. Más de dos docenas de organizaciones forman parte del Código, incluidas Amazon, IBM y la alemana Aleph Alpha. Las empresas con sede en China quedaron excluidas.
Las nuevas competencias de la Oficina de IA
Las competencias formalizadas este domingo abarcan cuatro ejes: solicitar documentación técnica e información sobre los modelos; realizar evaluaciones técnicas independientes de los sistemas; exigir medidas de mitigación de riesgo o la retirada del modelo del mercado europeo; y aplicar sanciones financieras. Los proveedores que incumplan las obligaciones de transparencia, como mantener documentación sobre el proceso de entrenamiento y proporcionar resúmenes de los datos utilizados, estarán expuestos a estas sanciones en las próximas rondas de supervisión. La obligación de cumplir con las normas de propiedad intelectual al utilizar datos de entrenamiento también se exigirá formalmente.
Para modelos que superan el umbral de riesgo sistémico, definido como sistemas entrenados con más de 10^25 FLOPs de computación, las obligaciones son más estrictas: evaluación antes del lanzamiento de nuevas versiones y notificación obligatoria a la Oficina en caso de incidentes graves. Este nivel incluye las generaciones más recientes del GPT de OpenAI, los modelos Gemini Ultra de Google y la serie Claude 4 de Anthropic.
Meta: la apuesta más arriesgada
Joel Kaplan, jefe de asuntos globales de Meta, declaró en 2025, al anunciar la negativa de la empresa a adherirse al Código, que "Europa está siguiendo el camino equivocado en IA". Meta alegó que el Código introduce incertidumbres jurídicas e impone obligaciones más allá de lo que el texto de la Ley de IA prevé. La empresa no es la única ausente del Código, pero sí es la única gran plataforma occidental de modelos de base con una presencia significativa en el mercado europeo que ha quedado fuera.
El Código de Buenas Prácticas ofrece a sus firmantes una cláusula de buena fe: la Oficina de IA tiende a tratar a quienes han cumplido con los compromisos previos como actores cooperativos en cualquier proceso sancionador. Sin esta protección, Meta llega a agosto de 2026 como la única gran empresa occidental expuesta a un régimen de supervisión sin el amortiguador de un cumplimiento previo documentado.
Este riesgo también recae sobre quienes utilizan los productos de la empresa. Organizaciones europeas que implementan Llama como base para agentes y asistentes no pueden ampararse en la conformidad del proveedor. Cada implementación de Llama en entornos europeos exige que la empresa responsable se asegure, por su cuenta, de que la implementación cumple con los requisitos de transparencia y documentación de la Ley de IA. La ausencia de un Código de Prácticas firmado por el proveedor no exime al implementador.
Lo que aún no entra en vigor
La llamada Ley de IA Omnibus, aprobada por el Parlamento Europeo en mayo de 2026, consolidó los plazos para sistemas de IA de alto riesgo: las obligaciones para sistemas autónomos listados en el Anexo III comenzarán a aplicarse el 2 de diciembre de 2027, y para sistemas de IA integrados en productos regulados (Anexo I), el 2 de agosto de 2028. Las reglas de transparencia para interfaces conversacionales con usuarios finales, como la obligación de informar que la interacción es con IA, están vigentes desde agosto de 2025.
Para CIOs y CSOs que gestionan contratos con proveedores de modelos en la UE: los sistemas de IA de uso general de sus proveedores operan bajo supervisión formal a partir de hoy. Los sistemas de IA de alto riesgo que la organización opera internamente, como herramientas automatizadas de crédito o selección de personal, tienen plazos de adecuación que llegan hasta 2027 y 2028. Pero la conversación con los proveedores de modelos comienza ahora.
La primera prueba real aún está por venir
Hasta ahora, ninguna empresa ha sido investigada. Los proveedores firmantes del Código tienen interés en que esta curva de aprendizaje sea cooperativa: la primera multa del 3% de la facturación global contra una de las grandes empresas de IA transformará el debate político europeo sobre tecnología en algo mucho más concreto y, para los no firmantes, mucho más urgente.
Meta, sin la protección del Código, es la única gran empresa occidental apostando a que el costo de resistir es menor que el costo de ceder. A partir de hoy, esta apuesta se vuelve más cara.